Allá por el año 1987, creo que fue, cuando se supo que en el año 1992 en España coincidirían una gran exposición mundial de aún no sé qué (o a quién) exponían (ni a qué) a la que se llamó La Expo 92, y los Juegos Olímpicos (en Barcelona), el Gobierno de entonces, palmeado por la FalsiMedia de la época, por lo visto vio en ello un "Pan y Circo" adecuado para distraer al personal de los problemas reales. Nada novedoso, lo que siempre han hecho los gobiernos.
El caso es, imagínense ustedes cómo sería el cirio propagandístico que montaron con aquello de que en el maravilloso y deseado año 1992 se arreglarían todos nuestros problemas, que ese fin de año mi abuelita nos llamó del pueblo para desearnos a todos "Feliz 1992".
"Claro, pobrecilla", pensamos. Ella allí, en el pueblo, aislada, nada más que viendo la tele, pues es lógico que se haya creído que el año 1992 era este que entraba, de la de veces que habrá visto el número. Para mí tenía su lógica, tanto más desde el momento en que a menudo me cuesta recordar también el año en el que estamos, sin ver tele ni ser abuelo ni nada.
Relato esto a santo de que el otro día, andando por la calle, escucho una conversación:
- Ay por Dios, yo no sé cómo voy a aguantar ya. Como el Obama este no haga algo pronto, veremos a ver.
La primera frase es común. Se oye poco, porque aquí a nadie le gusta andar de lastimero, pero cuando no se escucha en las voces se entiende en las caras o en los gestos. Casi diría que, si uno guarda silencio y presta atención telepática (cosas mías, no me hagan mucho caso), la lee en las mentes de los demás.
La segunda frase ya es cosecha más reciente. Y yo debo de no haber perdido mi capacidad de sorprenderme, eso que dicen los novelistas que es tan bueno, porque es que a poco si me da una apoplejía allí mismo.
"Otro como mi abuela", pensé.
jueves, 26 de marzo de 2009
miércoles, 25 de marzo de 2009
La Crisis - Plazos
Me pregunta a menudo la gente por el tema de la crisis. "¿Cuánto crees que durará esto?", "¿Cuándo volverán las aguas a su cauce?", etc. La verdad es que no puedo saberlo, pero ya que esto de decir majaderías por internet es gratis, puedo especular al respecto.
Verán ustedes, mi hipótesis es muy sencilla: lo primero que hay que entender de la crisis, mal llamada así porque no es tal, sino un derrumbe final del sistema socioeconómico al completo (toma ya; acaba uno antes diciendo crisis a secas, ¿verdad?), es que es consecuencia directa del sistema económico y social que tenemos, basado en permitir la acumulación individual de riqueza sin mesura y, como dice la canción, sin templanza. Aquello que antaño se decía (y hoy ya no) del "No hay derecho, esa persona con tantísimos millones y otros muriéndose de hambre".
Por lo tanto, como los recursos de nuestro planeta no son ilimitados, y dado que esta situación de mala distribución de la riqueza tiende a ir a más (¿cómo era aquello de "Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres"?), tarde o temprano unos pocos tienen mucho, esto es, casi todo, y todos los demás tienen (tenemos, no se me haga el lector ilusiones) poquísimo o nada: ni dinero, ni comida, ni agua, ni vivienda, ni servicios sociales, ni nada de nada.
¿Cómo se arregla este desaguisado? Pues con mucho trabajo, mucho esfuerzo, paciencia, buena voluntad, cediendo todos en algo pero, sobre todo, es inexcusable que eliminemos el problema raíz: la distribución de la riqueza. Que alguien tenga un 20% o gane un 20% más que otro es aceptable, después de todo alguna gente es más trabajadora, más eficiente, mejor dotada, más lista... etc. Ya puestos, un 50% de más también sería tolerable, y hasta un 100% de más (esto es, el doble). Lo que no es ni de remoto aceptable es que entre dos personas cualesquiera haya una desproporción comparativa de varios dígitos, como está ocurriendo a día de hoy en un mundo en el que hay quien tiene o gana centenares o miles de veces más que otros. Simple y llanamente: hay para todos solamente si repartimos medio bien.
Y ahora, si el amable (seguramente) lector quiere saber cuándo acabará la crisis, pregúntese, aparte de tanta cháchara insulsa sobre buenos propósitos y hacer un mundo mejor por parte de nuestros dirigentes, qué pasos están dando en dirección a acabar con las desigualdades de riqueza.
No muchos, ¿verdad?
Pues ya saben, tenemos crisis para rato. Eso sí, tendremos también muchos mensajes del tipo "La crisis acabará dentro de poco", destinados, por supuesto, a que nos estemos quietecitos en casa frente al televisor y no alborotemos.
A que toquemos el arpa entretenidos mientras Roma arde.
Verán ustedes, mi hipótesis es muy sencilla: lo primero que hay que entender de la crisis, mal llamada así porque no es tal, sino un derrumbe final del sistema socioeconómico al completo (toma ya; acaba uno antes diciendo crisis a secas, ¿verdad?), es que es consecuencia directa del sistema económico y social que tenemos, basado en permitir la acumulación individual de riqueza sin mesura y, como dice la canción, sin templanza. Aquello que antaño se decía (y hoy ya no) del "No hay derecho, esa persona con tantísimos millones y otros muriéndose de hambre".
Por lo tanto, como los recursos de nuestro planeta no son ilimitados, y dado que esta situación de mala distribución de la riqueza tiende a ir a más (¿cómo era aquello de "Los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres"?), tarde o temprano unos pocos tienen mucho, esto es, casi todo, y todos los demás tienen (tenemos, no se me haga el lector ilusiones) poquísimo o nada: ni dinero, ni comida, ni agua, ni vivienda, ni servicios sociales, ni nada de nada.
¿Cómo se arregla este desaguisado? Pues con mucho trabajo, mucho esfuerzo, paciencia, buena voluntad, cediendo todos en algo pero, sobre todo, es inexcusable que eliminemos el problema raíz: la distribución de la riqueza. Que alguien tenga un 20% o gane un 20% más que otro es aceptable, después de todo alguna gente es más trabajadora, más eficiente, mejor dotada, más lista... etc. Ya puestos, un 50% de más también sería tolerable, y hasta un 100% de más (esto es, el doble). Lo que no es ni de remoto aceptable es que entre dos personas cualesquiera haya una desproporción comparativa de varios dígitos, como está ocurriendo a día de hoy en un mundo en el que hay quien tiene o gana centenares o miles de veces más que otros. Simple y llanamente: hay para todos solamente si repartimos medio bien.
Y ahora, si el amable (seguramente) lector quiere saber cuándo acabará la crisis, pregúntese, aparte de tanta cháchara insulsa sobre buenos propósitos y hacer un mundo mejor por parte de nuestros dirigentes, qué pasos están dando en dirección a acabar con las desigualdades de riqueza.
No muchos, ¿verdad?
Pues ya saben, tenemos crisis para rato. Eso sí, tendremos también muchos mensajes del tipo "La crisis acabará dentro de poco", destinados, por supuesto, a que nos estemos quietecitos en casa frente al televisor y no alborotemos.
A que toquemos el arpa entretenidos mientras Roma arde.
martes, 24 de marzo de 2009
Boicoteando
Normalmente no participo en actos revindicativos sociales: ni manifestaciones, ni firmas, ni donativos, ni casi nada. Básicamente, el riesgo de ser manipulado o de perder el tiempo es demasiado alto. Así que no suelo hacer cosas como la que voy a hacer hoy: apoyar la campaña de boicot contra Israel.
Israel son unos cerdos asesinos de mujeres y niños (mayormente los muertos en toda confrontación bélica), invasores y agresores de territorios ajenos que no respetan el derecho internacional ni los derechos humanos. Y ahora ocurre que los boicots contra ellos parecen estar dando sus frutos, como relata en este documento:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81902
La campaña es sencilla: se trata de no comprar los productos cuyo código de barras comience por el número 729.
Para complicarnos la cosa, los productos de Israel, conscientes de que son objeto de observación, prescinden de imprimir el número 7 en los códigos de barras y solamente se observa el 29. En este caso podemos saber que el código corresponde a Israel porque las dos lineas (barras) correspondientes al 7 están justo antes del número 29 y son dos líneas idénticas paralelas y finas.
Simplemente lo propago porque sé que la idea más extendida entre muchos de mis coetáneos es: "Yo me pongo si nos ponemos todos, si no, no".
Pues bien, ahora en esto al menos parece que hay quien está poniéndose. Incluso que está haciendo efecto.
Israel son unos cerdos asesinos de mujeres y niños (mayormente los muertos en toda confrontación bélica), invasores y agresores de territorios ajenos que no respetan el derecho internacional ni los derechos humanos. Y ahora ocurre que los boicots contra ellos parecen estar dando sus frutos, como relata en este documento:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81902
La campaña es sencilla: se trata de no comprar los productos cuyo código de barras comience por el número 729.
Para complicarnos la cosa, los productos de Israel, conscientes de que son objeto de observación, prescinden de imprimir el número 7 en los códigos de barras y solamente se observa el 29. En este caso podemos saber que el código corresponde a Israel porque las dos lineas (barras) correspondientes al 7 están justo antes del número 29 y son dos líneas idénticas paralelas y finas.
Simplemente lo propago porque sé que la idea más extendida entre muchos de mis coetáneos es: "Yo me pongo si nos ponemos todos, si no, no".
Pues bien, ahora en esto al menos parece que hay quien está poniéndose. Incluso que está haciendo efecto.
lunes, 23 de marzo de 2009
Dónde Está la Gente
¿Dónde está la gente? escucho de vez en cuando. ¿Dónde está la gente, ahora que hay que salir a protestar por el desaguisado que han hecho con la economía? ¿Dónde está la gente en un mundo que tiene, si repartimos bien, para todos pero en el que incluso los del autodenominado primer mundo estamos a punto de pasar hambre y miseria? ¿Dónde está la gente cuando todos los indicadores están en alerta roja y nuestros políticos siguen mareando la perdiz no obrando absolutamente nada para resolver el desastre salvo con buenas palabras?
Creo que la gente está exáctamente en el mismo sitio que estaban mientras los cimientos de nuestra sociedad se corroían: tomando copas, gastándose el poco dinero que tengan en un pequeño alivio consumista a ver si hace de bálsamo para su desesperanza, jugando a videojuegos por internet, drogándose, en burdeles o entretenidos con pornografía, chateando por internet, distraídos con la prensa rosa, viendo (que no practicando) deportes de masas, sentados delante del televisor que les canta su nana adormecedora... elija el amable (ojalá) lector la explicación que más proceda para su caso.
Si ninguna de ellas se le aplica, entonces es probable que esté en otro sitio: trabajando, comiendo, durmiendo, y haciendo las tareas básicas que permiten su supervivencia. O sea, dedicando el cien por cien de su tiempo a llegar a final de mes.
Creo que la gente está exáctamente en el mismo sitio que estaban mientras los cimientos de nuestra sociedad se corroían: tomando copas, gastándose el poco dinero que tengan en un pequeño alivio consumista a ver si hace de bálsamo para su desesperanza, jugando a videojuegos por internet, drogándose, en burdeles o entretenidos con pornografía, chateando por internet, distraídos con la prensa rosa, viendo (que no practicando) deportes de masas, sentados delante del televisor que les canta su nana adormecedora... elija el amable (ojalá) lector la explicación que más proceda para su caso.
Si ninguna de ellas se le aplica, entonces es probable que esté en otro sitio: trabajando, comiendo, durmiendo, y haciendo las tareas básicas que permiten su supervivencia. O sea, dedicando el cien por cien de su tiempo a llegar a final de mes.
Cualquiera que sea el caso, el resultado es el mismo: la gente no está donde puede ayudar a cambiar la situación. Los poderosos del mundo se han encargado de ello.
Para que no molestemos.
domingo, 22 de marzo de 2009
El Ojo Avezado - De Granjas Varias
Medite el sagaz lector acerca de las similitudes entre esta noticia del Boletín de Noticias de la Ciencia:
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/020309a.html
y esta escena de la Tira Cómica de Dilbert, sobre chistes de oficina:
http://www.dilbert.com/fast/1999-11-11/
Traducción de la tira cómica (en inglés):
"Alice, me preocupo por tí..."
"pero sólo lo justo para mejorar tu moral, no para entrar en nada ilegal..."
"así que háblame de tu salud de la forma menos específica posible."
(Solución: No ardiera ya el NeoLiberalismo de una vez por todas)
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/020309a.html
y esta escena de la Tira Cómica de Dilbert, sobre chistes de oficina:
http://www.dilbert.com/fast/1999-11-11/
Traducción de la tira cómica (en inglés):
"Alice, me preocupo por tí..."
"pero sólo lo justo para mejorar tu moral, no para entrar en nada ilegal..."
"así que háblame de tu salud de la forma menos específica posible."
(Solución: No ardiera ya el NeoLiberalismo de una vez por todas)
miércoles, 4 de marzo de 2009
Breves - Hablando para no Decir Nada
Manuel Fraga Iribarne, declaraciones aparecidas en el telediario del día Lunes 2 de Marzo en referencia a las elecciones del día anterior Domingo 1 de Marzo:
- Sólamente un completo idiota podría decir ahora que dibirgifidir sdiguifirzs kuir.
Estoy de acuerdo con él tan sólo en parte. Si uno no es idiota y practica también podría llegar a decir ese galimatías, aunque puede que no con soltura.
Por cierto que él lo dijo muy bien.
- Sólamente un completo idiota podría decir ahora que dibirgifidir sdiguifirzs kuir.
Estoy de acuerdo con él tan sólo en parte. Si uno no es idiota y practica también podría llegar a decir ese galimatías, aunque puede que no con soltura.
Por cierto que él lo dijo muy bien.
lunes, 2 de marzo de 2009
A mi Plim que soy Funcionario
Leo una noticia que quizá haya pasado desapercibida en nuestra FalsiMedia en España: "El Estado de California comunica a veinte mil empleados públicos su despido".
Ahí queda eso.
Me llama la atención por diversas razones: en primer lugar, tenemos a medio país preparándose unas oposiciones a funcionario de algún tipo para ver si así logra un puesto de trabajo estable. En segundo lugar, en estos tiempos de derrumbe socioeconómico en los que vamos a entrar, me encuentro hace ya meses a personas que me sueltan el consabido "Bueno, yo estoy tranquilo, que soy funcionario." Bien, pues aquí tienen ambos grupos sociales una razón más para estar preocupados.
¿Y qué pretendo yo con esta noticia? ¿Amargarles la vida? Nada de eso. Pretendo recordar que las personas somos una especie de ecosistema social, o "sociosistema" o como proceda llamarlo: lo que es malo para los demás acabará siendo malo también para nosotros. Si cae una parte significativa de la sociedad nos arrastra a todos. Nadie está blindado aunque sea funcionario.
Me trae a la memoria una hermosa frase del filósofo español Santiago Alba Rico: "¿Qué clase de padre permite que el hijo de otro pase hambre mientras el suyo come?".
Nos hemos pasado la vida repitiendo la cantinela del "Mientras no me pille a mí". Ahora empieza a verse, a poco que uno se pare a pensar en ello, que estábamos diciendo una estupidez.
Ahí queda eso.
Me llama la atención por diversas razones: en primer lugar, tenemos a medio país preparándose unas oposiciones a funcionario de algún tipo para ver si así logra un puesto de trabajo estable. En segundo lugar, en estos tiempos de derrumbe socioeconómico en los que vamos a entrar, me encuentro hace ya meses a personas que me sueltan el consabido "Bueno, yo estoy tranquilo, que soy funcionario." Bien, pues aquí tienen ambos grupos sociales una razón más para estar preocupados.
¿Y qué pretendo yo con esta noticia? ¿Amargarles la vida? Nada de eso. Pretendo recordar que las personas somos una especie de ecosistema social, o "sociosistema" o como proceda llamarlo: lo que es malo para los demás acabará siendo malo también para nosotros. Si cae una parte significativa de la sociedad nos arrastra a todos. Nadie está blindado aunque sea funcionario.
Me trae a la memoria una hermosa frase del filósofo español Santiago Alba Rico: "¿Qué clase de padre permite que el hijo de otro pase hambre mientras el suyo come?".
Nos hemos pasado la vida repitiendo la cantinela del "Mientras no me pille a mí". Ahora empieza a verse, a poco que uno se pare a pensar en ello, que estábamos diciendo una estupidez.
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