domingo, 20 de septiembre de 2009

Sabidurías de Gollum

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El otro día fui a casa de mi buen amigo Gumersindo Amador. Visita de cortesía. Léase salir del ciclo trabajar-automóvil-comer-dormir.
Y el hombre se pone a hablarme de las noticias de interés nacional. Es de agradecer su intención, ya que lo hace (espero) porque sabe que mi seguimiento de FalsiMedia no es muy profuso, y Gumersindo otra cosa no, pero buen amigo sí que es. Es de agradecer su intención, pero nada más. Porque eso que él llama "noticias de interés nacional" no son sino las cosas que dicen, por ejemplo, los telediarios; esos telediarios que siempre dan noticias sobre recetas de cocina, o que relatan cómo un elefante se ha metido en una cristalería, o que publicitan una nueva película o un nuevo disco del grupo de música Los Ignotos. Así que ya se me imaginarán cómo me informa el hombre.
Y yo, como nobleza obliga y porque algo de gresca tengo que montar, le salgo con la cantinela de siempre:

- Gumersindo, no deberías guiarte por la prensa tradicional para informarte de cómo es el mundo. Piensa que lo que lees en un diario es lo que a la empresa propietaria del mismo le interesa que leas. No tienen porqué informarte en realidad.
- No, hombre, no, nada de eso. Si ya sé yo que estos barren para su casa, y aquí quien más quien menos no es de fiar nadie. Por eso tienes que leer a unos y a otros y así sacar tú tus propias conclusiones. - responde él al tiempo que me enseña, no sin algo de orgullo, un ejemplar de El País, otro de El Mundo... y se le resbala de detrás de este último uno del Marca, que cae al suelo. - Bueno, bueno, este no. Lo compré por saber los horarios del tenis nada más.

Y, por una vez, Gumersindo me recordó algo de literatura más, digamos, clásica.
Me explico: En la novela épica de espada y brujería "El Señor de los Anillos", escrita por J.R.R. Tolkien hace más de medio siglo, y llevada al cine magistralmente por Peter Jackson hace pocos años, el poderoso mago Gandalf el Gris persigue y logra capturar a la criatura llamada Gollum, un hobbit al que un anillo mágico maléfico ha conferido una longevidad antinatural que, dicho sea de paso, lo tiene hecho un adefesio, al tiempo que le ha ido envenenando la mente con ideas pérfidas y tal. Eso por no decir que está, diréctamente, un tanto ido de la chaveta.
Tal es la importancia de conocer el origen del anillo que porta Gollum, que el bienintencionado mago se ve obligado a someterlo a largos interrogatorios. Y tal es el embrollo que me tiene el Gollum en la cabeza, que al pobre Gandal lo trae de idem. Al final consigue la información que quería, pero se queda como el que se casa, canturreando lo del "Como yo tenga que pasar otra vez por esto...".
Háganse una idea: para empezar habla en plural de sí mismo, como el Papa ese, así que donde Gollum dice "Nos maltrataban" hay que entender "Me decían que como siguiera robando en el pueblo me echarían de allí"; donde dice "El malvado Deagol" (su hermano, al que, como quien dice, pasaportó) "quería quitárnos nuestro tesoro" hay que traducir a "Mi hermano Deagol encontró el anillo antes que yo y no veas el coraje que me dio"; si larga "Tomamos nuestro regalo de cumpleaños" hay que traducir "Le dije a Deagol que como era mi cumpleaños, me regalara ese anillo o lo dejaba seco allí mismo". Y no se crean que cuando dice "La cara blanca viene a perseguirnos por la noche" se refiere a un espíritu o fantasma nocturno que lo acosa, sino a que le fastidia que en noches despejadas a menudo haya luna en el cielo (del sol ni les cuento). Para colmo cuando le preguntas por lo que de verdad tiene miga, esto es, por el jefe de los ejércitos enemigos (Sauron, para quien no lo sepa), se encoge gimiendo y no dice ni mu. Eso cuando no miente diréctamente el bicho o se pone a relatar cháchara insulsa y hasta carente de sentido. O a canturrear. Así que Gandalf tiene que amenazarle frecuentemente con, como diría Sancho Panza, "santiguarle las espaldas" con el palo ese que llevan todos los magos.

Con nuestros medios de prensa ocurre algo parecido. ¿Que hablan de un "atentado" con bomba contra un mercado en Irak? Lo mismo han habido ese día ochenta y tres bombas en Irak, o han ido dirigidas más al ejército invasor que a la gente del mercado, o hay decenas de bombas al día, o ha habido otros cientos de bombas por parte de la aviación USA contra civiles que no nos cuentan. ¿Que dicen que ha salido un nuevo ordenador último modelo que hace no sé cuántas maravillas? Puede que ese ordenador saliera al mercado hace ya meses, y sencillamente ahora quieran promocionarlo disfrazándolo de noticia, o que haya otros ordenadores mucho mejores a los que no citan. ¿Que cuentan pestes de los análisis a la comida de los establecimientos árabes en nuestra ciudad? No dicen nada de que la Coca-Cola Zero tiene el edulcorante E-952, prohibido por cancerígeno en muchos países. Ni de las mucho peores hamburguesas de los establecimientos de comida rápida. ¿Dicen que se ha accidentado un turismo en la N-4 y ha habido dos muertos? Quizá ayer hubo quince accidentes y los muertos fueron 20, pero no entraba en el guión mencionarlo. O puede que nada de lo por ellos relatado sea cierto, sin ir más lejos. Y nosotros con nuestro "Enciende la tele, que van a dar las noticias, a ver qué ha pasado en el mundo".
Las noticias, a día de hoy, tienen más trampas que una película de chinos. Las noticias importantes no se dan o se dan de forma falsaria, se encumbran noticias irrelevantes a puestos de máxima importancia, se crea una monotonía cansina con noticias reiterativas sin importancia real que reduce la atención del expectador (no vaya a conseguir pensar), o directamente no se divulgan muchas noticias que la población debería conocer.

Gandalf era sabio y logró, tras ingentes esfuerzos y mucho tiempo, sacar la verdad de las mentiras de Gollum. ¿Somos nosotros tan sabios como él? ¿Dedicamos nosotros tiempo a meditar acerca de lo que hemos oído para encontrar lo que no tiene pies ni cabeza y discriminarlo de lo importante? Gandalf podía, en última instancia, presionar a Gollum y lograr que hablara ¿tenemos nosotros, llegado el caso, algún control o posibilidad de exigir algo a unos medios de prensa cada vez más libertinos y cuyos amos son, en definitiva, las multinacionales?
¿Podemos correr el riesgo de tener que tomar decisiones en base a lo que nos dijo Gollum, una pobre criatura amargada, desquiciada, pérfida, que sólo busca sus propios intereses, corrupta de cuerpo, alma y moral?

¿O es preferible informarnos por los medios de prensa alternativos que podemos hallar, mayormente, por internet?


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viernes, 18 de septiembre de 2009

Un Maldito Error

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"Es un principio fundamental de la cultura intelectual que propugnan las élites gobernantes que no podemos hacer daño, aunque podemos cometer errores, como el esfuerzo por «liberar Irak»: una «equivocación estratégica», en palabras del mismo Obama."
[Noam Chomsky - Libertario]



En la película "Aliens: El Regreso", dirigida por Ridley Scott y magistralmente interpretada por actores como Sigourney Weaver en el papel de la valerosa Helaine Ripple, hay cierta escena de tinte libertario (esto es, anti poderosos del mundo) que me pasó desapercibida durante muchos años hasta tiempos más recientes. Permitan que se la relate.
Una tropa de Infantería de Marina se desplaza a un planeta en proceso de colonización y terraformación con el que la Tierra ha perdido contacto. Se sospecha de la existencia de organismos xenomorfos alienígenas. Bichos, vamos. Pero a lo bestia. Ya en la superficie del planeta, y tras comprobar los registro de actividad, Ripple se encara con Carter Bourke, el delegado de La Compañía, una megacorporación con tentáculos de poder en todas partes (¿les suena?):

- Oiga, esos dos especímenes valen millones para la división de armas biológicas. Si es usted inteligente los dos podemos salir de esto como héroes y solucionarnos la vida para siempre. - dice Bourke, para el que los xenomorfos son más bien sacos de dinero con patas (con muchas patas).
- Está usted loco, Bourke, ¿lo sabía? ¿Cree que puede conseguir que un organismo peligroso como ese pase la cuarentena? - le pregunta Ripple, quien ya se huele el montaje de Bourke para ser enviado a ese planeta junto con los marines y apuntarse el tanto (un tanto de muchas cifras) del descubrimiento de unos seres con ácido concentrado como riego sanguíneo.
- ¿Cómo van a rechazarlo si no saben nada de él? - el actor que interpreta a Bourke se lo curra, porque el personaje tiene el permanente gesto taimado del cobarde, la mirada esquiva y huidiza del que no quiere que vean, en esas ventanas que son los ojos, su ennegrecida alma, la actitud inquieta del que no tiene honor ni decencia pero el mucho tiempo que lleva disimulándolo le ha dado práctica para ocultarlo a otros.
- Pero lo sabrán, Bourke, por mí. Igual que sabrán que usted es responsable de la muerte de 157 colonos. - dice Ripple furiosa.
- Espere un momento... - dice Bourke.
- Usted les envió a esa nave.
- Se equivoca...
- Acabo de revisar el diario de la colonia. Orden fechada el 12 del 6 del 79 firmada por Carter Bourke. - ¿y ahora qué, listillo? A la protagonista de la peli se la vas tú a dar con queso - Los mandó usted ahí y ni siquiera les previno.
- Sí, lo sé ... - admite Bourke con el mismo aire compungido que nos pone la presentadora del telediario tan a menudo. Ya saben, esa misma que en la siguiente noticia va a hacer un sutil gesto de alborozo si procede. Ambos, timadores los dos, saben que es cuestión de estar a lo que toca.
- ¿Por qué no les previno, Bourke? - aquí ya Ripple parece que hasta le va a morder. No le gusta que mueran otras personas, aunque sea de un planeta lejano. Por aquí tenemos una estirpe de politicastros obedientes que podrían aprender del ejemplo.
- Bueno... oiga... ¿y si la nave no hubiera existido? ¿Ha pensado en eso? ... Yo no lo sabía - Bourke trata de parecer elocuente. Palabra de honor que cuando veo la escena me encantaría sacudirle un sopapo. - si yo hubiera creado una situación de máxima seguridad todos estarían involucrados: la administración interviene y no hay derechos exclusivos para nadie. Nadie gana. - horrible, se me queda el hombre sin su maldito porcentaje del beneficio - Así que tomé una decisión y fue... equivocada. Fue una equivocación. Fue un error. ¿Comprende?
- ¿Un error? - Ripple, contradiciendo su aire femenino, lo agarra por el chaleco - Esa gente está muerta, Bourke. ¿No tiene usted idea de lo que ha hecho aquí? - le dice Ripple iracunda, que es como furiosa, pero más.

"Pero qué canallas los de la Compañía esa", pensamos allí todo Dios en el cine, "No les importa que muera gente. Lo que hacen por tener más dinero". Eran otros tiempos, claro. Ahora más bien damos por sentado que a las grandes corporaciones les importa tres pepinos todo. A Monsanto le trae sin cuidado que sus semillas "Terminator", durante la polinización, maten a las semillas de otras plantas; a Repsol le importan tres pepinos las masacres ambientales que hacen sus refinerías; las farmacéuticas ni se paran a pensar que, al precio que los ponen, millones de personas en los países pobres mueren al no poder pagar sus medicamentos. Básicamente, no son capaces de mirar más allá de la última línea de su cuenta de resultados. Oh, y no tienen alma, claro.

Pero es otro detalle el que quisiera yo poner de relieve: Bourke define lo que fue una actuación suya carente del más mínimo respeto a la vida humana, y destinada exclusivamente a buscar su propio beneficio pase lo que pase, como "un error". Y se queda el hombre tan a gusto. No lo llama "asesinato", "genocidio", o "crimen", ni siquiera "barbaridad". Probablemente porque ni siquiera cree que lo sea.

Del mismo modo que Bourke, son muchos los que pretenden quitarle hierro a actitudes canallescas u homicidas llamándolas "error". Pulsaron el botón incorrecto. Se equivocaron, nada más. Podría pasarle a cualquiera sin que tenga por ello que ser malicioso, y no digamos ya ser castigado.
Hace algunos años, cuando el Papa de Roma aún era Carol Wojtyla, su Iglesia (o sea, él, que esto es mi cortijo y aquí mando yo) pidió "perdón por los errores del pasado". Los "errores del pasado" son la tira de gente quemada (viva, que se trataba de montar un fire-show para escarmentar) por la Inquisición, guerras santas, o la oposición al "progreso" (literalmente; lean si no me creen las encíclicas publicadas a finales del siglo XIX, lean), a la luz eléctrica, al baile agarrado y hasta a leer el horóscopo. Oh, y la tira de niños violados en sus internados.
Pero no sólo la Iglesia Católica se sabe el truquito. Todos los políticos también lo usan. A poco que lleguen las elecciones sueltan el consabido "pido perdón por los errores que hayamos podido cometer".
Y, en general, la muletilla del "si te he molestado en algo lo lamento" resulta muy socorrida en nuestra poco meditabunda sociedad. "Tú dile que perdone, y a otra cosa" parece que pasa por la cabeza de demasiada gente. Esa es, en definitiva, la forma de usar el truco del "error": no hay admisión de lo que estuvo mal hecho ni intención de no volverlo a hacer..

Rastrero método donde lo haya. Más bien yo diría que pedir perdón por un error es, en sí mismo, casi un contrasentido, ya que los errores son, por definición, no intencionales, y si no hay intención no hay, al menos de manera directa, culpabilidad. No es que haya hecho algo que esté mal o que haya tenido una actitud reprobable, es que se ha equivocado. Si nos dejamos engañar por la treta exculparemos automáticamente al del "error". Después de todo nosotros también los cometemos a veces, ¿no?

Ripple en la película no se dejó engañar por el burócrata sibilino.
Me pregunto si nosotros, a día de hoy, estamos tan despiertos como ella.


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lunes, 14 de septiembre de 2009

La Barquita de Cáscara de Nuez

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"¿Es una de esas cosas que nos sirve para evitar que nos ocupemos de resolver los problemas reales de la gente? Pues adelante con ello."
[Tira cómica de Dilbert - Scott Adams]



En el sitio donde he pasado unos días de playa este verano me he encontrado con algo curioso. Resulta que las aguas marinas están, a causa de los vertidos residuales sin depurar que hay, hechas una boñiga. Literalmente, además. Aunque varía por horas dependiendo, me figuro, de la marea. Esto no es lo curioso, claro; creo que ya toda la costa Española estará, más o menos, por el estilo.
Los regentes del municipio, esto es, los políticos, por aquello del qué dirán (qué dicen, ya, más bien, o sea, que la gente se preguntaba que qué hacen sus mandamases electos que no arreglan esto), pusieron en años recientes un sistema de limpieza y saneado móvil que depura las aguas en zonas cercanas a la orilla. Esto es, un tío con una barca que lleva una redecilla con un palo, de esas que se usan para recoger algo que se ha caído a la piscina, vamos. Y una sombrilla, que no le dé mucho el sol al hombre. Y la barquilla es prácticamente una cáscara de nuez, no se vayan ustedes a creer que pasa por ahí limpiando el Enterprise.
Imagino el pleno en el Ayuntamiento:

- El siguiente punto del día: los vertidos residuales sin depurar en las zonas de baño.
- Ah, sí, tenemos que hacer algo con eso. Da hasta asco bañarse a algunas horas. La gente está ya que echa chispas.
- Podemos poner a alguien con una barquita que vaya limpiando el agua con un cazamariposas de esos.
- Pero hombre, eso no va a limpiar casi nada, por muchas horas que esté al día. ¿Y qué va a decir la gente? Pensarán que los estamos tratando de tontos.
- Bueno, podríamos ponerle otra redecilla por debajo a la barquita, para que al desplazarse sobre el agua limpie algo más.
- Y la gente no dice nada, hombre, tú tranquilo. La gente está demasiado ocupada viendo el fútbol.
- Además, la barquita al menos se ve y aparenta que estamos haciendo algo. Y le podemos poner el título "Servicio de Depuración de Aguas del Ayuntamiento".
- Pero esto de la barquita es ridículo. Podríamos prohibir los vertidos residuales de toda la industria de la zona. Exigirles que construyan un sistema de procesado de residuos o les cerramos las empresas. O los denunciamos.
- Ya, claro, y se marcharían a otro municipio, con lo que nos quedamos sin sus impuestos. O darían orden a la prensa para que nos crucificara por algo, por ejemplo, por la pérdida de esos puestos de trabajo. ¿O te crees que estos no controlan a los periódicos?
- Y a las radios locales. Cuanto menos.
- Er... adelante con lo de la barquita.


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domingo, 13 de septiembre de 2009

Condición Femenina

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"La inocencia de un niño. Qué gran cosa es."
[Maestro Yoda en "Star Wars: El Ataque de los Clones" - George Lucas]



El otro día estuvimos mi buen amigo Gumersindo Amador y yo con más gente en casa de otro amigo nuestro llamado Godofredo, cuya principal peculiaridad para nosotros, solterones de poca monta, es que está casado. De hecho, nos solemos citar en su casa porque su mujer pone grandes trabas para dejarlo irse por ahí con esos «sus amigotes».
Y tiene una hija pequeñita que se vino a la habitación en la que estábamos haciendo nuestras estupideces. Como no había sillas para ella, la niñita, jugando, aprovechó un momento en que Gumersindo, profuso catador de bebidas carbonatadas, fue al cuarto de baño, para quitarle el sitio con una sonrisa pilluela. Volviendo Gumersindo de su alivio, hizo las bromas de rigor:

- ¡Pero bueno! ¡Qué niña más sinvergüenza! Me ha quitado el sitio. Pero ¿esto qué es? - dijo, con notable alborozo de la chiquilla.

 La niña estuvo riendo muy divertida hasta que hubo de bajarse del sillón para hacer alguna otra chiquillada (literalmente) y Gumersindo, raudo sólamente para hacer trapacerías y que de bastardo tiene un rato, le arrebató por la ley de hechos consumados el asiento que en el comienzo fuera suyo.
Ella, no bien vio lo que había ocurrido, rompió instantáneamente a llorar a moco tendido y a berrido distendido, con lo que acudió su padre a consolarla. Y Gumersindo, que, como ya he dicho, de bastardo tiene lo suyo, hizo ademán de levantarse distraidamente:

- Bueno, pues voy otra vez al cuarto de baño. - dijo. Lo cual, tratándose de él, no es imposible, porque las comidas rápidas tienen eso. Pero los demás ya sabíamos que era una treta.

Ipso facto la tierna niñita llantera cambió sus facciones otra vez a las de la risa divertida, mientras se abalanzaba a recuperar el sitio que ya, a estas alturas del enfrentamiento bélico, no se sabía de quién era. Gumersindo, claro, más rápido que ella porque estaba más cerca (si no, quizá perdiera la carrera, porque además de bastardo está un tanto gordo), se volvió a dejar caer en el cómodo sillón riéndose:

- Que no, que es broma, que el sitio es mío.

Sí, ya lo habrán imaginado: de divertida infante, la hija de Godofredo se transformó en menos de medio segundo en desconsolada plañidera gritona. Les aseguro que hasta temíamos que la oyera la madre y viniera corriendo a ver qué maldad le habíamos hecho a su hija.
Y el experimento prosiguió, por obra y gracia de Gumersindo (¿he dicho ya que de bastardo tiene lo suyo?): se levantaba del sillón diciendo que se iba, reía la niña abalanzante, se sentaba Gumersindo, lloraba la niña, y así hasta que nos cansamos (nos cansamos los demás y le pedimos que parara, que Gumersindo haciendo bastardadas es casi infatigable). Los allí presentes, compungidos por el sufrimiento de la niña al principio, estábamos ya fascinados por su veloz conmutabilidad emocional. Incluso divertidos. Excepto tal vez Godofredo, que temía ganarse una buena si aparecía la madre.
Me llamó la atención que una niña tan pequeña difícilmente podía tener ya dentro de ella la malicia social necesaria para fingir en un montaje teatral de ese tipo. Y dudo mucho que, de haber sido niño en vez de niña, su comportamiento hubiera sido el mismo.

Creo que esta experiencia tiene que revelar algo de la naturaleza de la condición femenina. Pero no me atrevo a aventurar el qué.
Ya saben, sobre ciertos temas especialmente complejos, admito que tengo mis limitaciones.


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jueves, 10 de septiembre de 2009

La Crisis - Plazos

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Para todos los que se han tragado las trolas vociferantes de FalsiMedia, se lo voy a decir muy clarito: La Crisis no se está acabando. Está más bien empezando. ¿Ha quedado lo bastante claro?
Y que conste que, si los hados me crearan con el don de equivocarme en un sólo vaticinio en mi vida, me encantaría que fuera en este.

(Dedicado a todos los que gustan de que mis artículos sean cortos)


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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Espera un Poco que Nos Enfrentemos

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"- ¿Por qué se han enemistado?
- Nadie se acaba de acordar muy bien de por qué. Los viejos dicen que el tío abuelo de Ocatarinetabelachitchix se casó con una chica del clan Talasoterapix, de la que estaba enamorado un primo lejano de un antepasado de Figatelix... pero otros aseguran que es por cupa de un asno que el bisabuelo de Figatelix había rehusado pagarle al cuñado de un amigo íntimo de los Ocatarinetabelachitchix, con el pretexto de que era cojo (el asno, no el cuñado de Ocatarinetabelachitchix)... En todo caso, es muy grave."
[Asterix en Córcega - Goscinny&Uderzo]

"En verdad la situación del currante manual en esta primera fase del movimiento industrial es calamitosa. Buscando costos cada vez más bajos, los amos emplean a los obreros con unos salarios de hambre y con jornadas laborales agotadoras. El despido es absolutamente libre; las condiciones higiénicas y de seguridad, pésimas; la vivienda, mísera y el desamparo en la enfermedad, el paro y la vejez, total. A pesar de esta triste y cruda realidad, la mentalidad del amo raya en las más puras creencias feudales: dueño absoluto de su fábrica, los obreros le deben sumisión, respeto y obediencia... y bendecir su nombre por las cuatro perras que les paga por un trabajo agotador. Hubo, desde luego, algunas honrosas excepciones a esta concepción esclavista del trabajo en la fábrica, pero por regla general el amo despreciaba a su personal, le acusaba de indisciplinado e irresponsable, y se ponía a sí mismo como ejemplo de trabajo, sacrificio y abnegación." [Historia Forgesporánea - Sobre la España de mediados del 1800]
[Antonio Fraguas Forges - periodista y dibujante.]

"El enemigo no está bien de la cabeza. Se cree que nosotros somos el enemigo, cuando es evidente que el enemigo es él."
[Pierre Desproges - Humorista Francés]



A mi buen amigo Gumersindo Amador lo trae de cabeza su jefe en el trabajo. Verán ustedes, resulta que lo ascendieron hace pocos meses. Y cualquiera que sepa un poco cómo va eso de la empresa moderna (léase «granja gallinero de ganadería intensiva») coincidirá conmigo en que a menudo un ascenso significa subir un poco el salario y un mucho el trabajo y las responsabilidades. Así que me lo tienen al pobre con la lengua fuera, como quien dice. Que si localizable el día entero por teléfono, que si montones de horas extra (no pagadas, claro, esto es España), que si agobios, que si culpas, etc.
Y quiere volver a su antiguo cargo. Dice que esto del ascenso no era lo que él se esperaba. Vamos, que hasta prefiere quedarse sin trabajo antes que seguir ahí, con eso se lo digo a ustedes todo. Pero ahora es el jefe el que no quiere. Mayormente porque le cuesta conseguir que algún iluso dure en ese puesto. Así que le va dando largas:

- Señor jefe, que yo quiero dejar el puesto este de encargado. Quiero volver a mi antiguo puesto.
- Bueno, bueno, tú espérate un poco más, que yo busque a alguien.

A la semana siguiente:

- Señor jefe, ¿ha encontrado usted ya a alguien para el puesto de encargado, que me vuelva yo a mi antiguo puesto?
- No, aún no, dame un poco más de tiempo.

Y así todas las semanas.
Yo, que lo conozco, y que algo me sé ya de estas situaciones, sospecho que al final Gumersindo cortará por lo sano y se marchará de esa empresa. Eso sí, habrá pasado algunas semanas (o meses) sobreexplotado, incluso para lo que a día de hoy es lo habitual en los trabajos. Y llevándose de bagaje para el futuro su odio por la patronal.

Es caso frecuente entre empleador y empleado. El primero piensa «Me reviento trabajando de Lunes a Domingo para que mis empleados puedan tener un puesto de trabajo, ¿y cómo me lo agradecen? Escurriendo el bulto y robándome siempre que pueden», así que abusos de este tipo en el trato hacia ellos no le parecen excesivos. El segundo piensa «Abusan de mí, así que yo me lo cobro como pueda». Escalada bélica, como pueden ver.

Así estuvieron las cosas en España durante las décadas previas a la Guerra Civil. Supongo que es otra faceta de eso que se llama Las Dos Españas, enfrentadas, intransigentes e irreconciliables.

Al final, claro, no importará quién inició el comportamiento deshonesto. Y nadie se acordará muy bien de por qué. Porque para entonces estaremos aquí todo quisque dándonos de palos, cada una de las partes pensando que está siendo atacada.

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martes, 8 de septiembre de 2009

Explicación para Torpes Escrita por un Torpe - Estadounidenses, No Americanos

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"Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad -pensó Bernard, especialista en hipnopedia-."
[Un Mundo Feliz - Aldus Huxley]

"¿Qué es ya Egipto, sino el granero de Roma?"
[Lestat el Vampiro - Anne Rice]

"Y entonces ibas tú y le decías: «Me he comprado unas gafas de sol que polarizan el rayo solar siempre que su inclinación visual no sea superior a noventa y cinco grados, es decir, que no me hieren la retina diréctamente, porque, con una forma cóncava, expulsan el refrejo al exterior y lo anulan.», y él te decía «¿Pero se ve?», y yo respondía «Que digo que son americanas». «Ah, americanas, ¿dónde?», y se compraba otras el imbécil."
[Miguel Gila - Filósofo Español usualmente disfrazado de Humorista]




Veo a menudo a la gente decir «América» cuando quieren decir "Estados Unidos", y «americano» cuando quieren decir «estadounidense». Ello es incorrecto, y tiene sus implicaciones y hasta riesgos (para la sociedad, tranquilos, no para el que lo dice). De modo que, desde mis limitadas capacidades que, lo confieso, me hacen algo torpe para algunas cosas, he decidido concretar los puntos claves de esta cuestión. De manera simplona, ya que tampoco doy para más.

¿Por qué se debe decir «estadounidense» y no «americano»?
Porque está mal dicho. América es un continente, y Estados Unidos es una nación. Si la selección de fútbol de España le gana a la de China, en el subsiguiente destrozo etílico-inspirado de mobiliario urbano la gente, junto al "Cucurru-cucú" (que se cuenta que cantan siempre los borrachos), no corea "Le hemos ganado a Asia". Por muy beodos que vayan. Es, en cierto modo, una manipulación como la que pretenden cuando quieren hacernos decir «Danone» en vez de «yogur».
En realidad es tan fácil de entender que hasta los mismos estadounidenses podrían entenderlo. Si se lo explicaran, claro. Puede que hasta un político llevado al puesto de ministro por alguna secta religiosa lo entendiera.

Entonces ¿por qué no se(nos) los explican para que lo digan (digamos) bien?
Al ministro porque el hombre tiene sus limitaciones.
Para los demás, se llama invasión cultural. Estados Unidos ha estado desde siempre invadiendo/subyugando gradualmente al resto de su continente, al que considera su granero, su patio trasero, o algo así, su alacena de donde coger cosas. Y les viene bien que los demás no veamos eso con malos ojos. ¿Cree usted, amable lector, que usted no se deja engañar por este sicocondicionamiento de grandeza, simpatía y disculpa hacia los USA por sus intervenciones bélicas (léase guerras o invasiones) en el resto de América? Yo también lo creía.

De acuerdo, entonces, ¿por qué lo decimos mal?
Porque los poderosos del mundo, controlando Hollywood al completo, producen películas de cine donde, siempre que es posible, sistemáticamente se dice «americanos» cuando debería decirse «estadounidenses». Sencillamente, que no cuenten con rodar escenas en portaaviones, ni impactantes escenas bélicas con los últimos modelos de aviones los directores de cine que no se plieguen.
Los medios de prensa y los fabricantes de videojuegos hacen tres cuartos de lo mismo.

Qué exageración. Reseñarle a alguien tan pequeño error es ponerse demasiado puntilloso ¿no?
Pues sí, en cierto modo sí. Es que las técnicas de lavado cerebral son sutiles. Por eso ésta ha progresado tanto.
Pero mejor no caiga en la trampa. Cuando uno habla por internet con algún habitante del resto de América, por ejemplo un chileno, comprueba que se molestan ante este uso incorrecto de las nacionalidades. Y tienen razón.
Corríjase y corrija a los demás. Que sea un primer paso para dejar de permitir que FalsiMedia transforme las mentiras en verdades a su libre albedrío. Fíjese lo que ocurre con las palabras «cayuco» y «patera»: ambas son embarcaciones sin quilla, especialmente estables a efectos de permanecer parado en un estanque cazando patos, pero no aptas para navegar a mar abierto, por lo que los inmigrantes que cruzan el estrecho de Gibraltar no pueden hacerlo en ellas; sin embargo la prensa lo ha repetido erróneamente tantas veces, que ya poca gente sabe esta verdad.

Está bien, ¿y si digo «norteamericano»?
En Norteamérica están Canadá, EEUU y Méjico. Con lo que estaremos en las mismas. ¿Y si lo dice usted bien? Acabamos antes. Y no es tan difícil, aunque a los otros les suene inusual.


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