jueves, 24 de diciembre de 2009

Reflexiones de un Inadaptado Social - Milagro Navideño

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"Es Navidad, Neo. Tiempo de milagros."
[La Jungla de Cristal - Interpretada por Bruce Willis]

"{Maestro Jedi Yoda}: Extraordinarios los niños son. El universo con asombro ellos ven. Preguntarte qué una cosa es y qué podría ser, ver como un niño debes."
[Star Wars - Especial Mace Windu]



Hoy he visto un milagro. Ni más ni menos. Así, como se lo digo. Toma ya.

Verán, me he enterado esta mañana (esto no se lo suele creer nadie; creo que por eso mismo lo cuento) de que hoy era un día de esos de algo de lo que se celebra en la Navidad. O mañana, o algo de eso. Que estaba cerca, vamos. Y como estábamos a Jueves, mañana Viernes era festivo, y después venía un fin de semana acabado por un Lunes día de los inocentes que en algunos sitios también es festivo, pues teníamos a todo Dios (nunca más apropiada la expresión) comprando como desquiciados a todo ritmo en el supermercado. Comida, claro. Aunque me da que también en cualquier otro templo del consumismo andarán a las mismas.
¿Les he comentado ya lo notorio que me parece que nadie sonría en los supermercados? Oh, bueno, no me hagan mucho caso, en realidad ya nadie sonríe en ningún sitio. El caso es que allí andaba todo el mundo, perdón, todo Dios, apiñado en plan melé del rugby ese por los pasillos, y atiborrando carros y cestas (en qué me he visto para conseguir una) de los que ofrece el establecimiento para uso y relleno de sus clientes. Y en las cajas donde se paga, pues también causando otros colapsos, claro.

Compradores presurosos y agobiados, empleados no tan presurosos pero sí más agobiados, solo, como ellos, entre la muchedumbre, apareció, como quien dice, un rayo de luz.
Alguien sonriente, divertido, maravillado de ver tanta gente, tanta cosa en las estanterías, tantas luces, incluso agradecido de la lluvia que caía fuera. Alguien a quien el mundo sin duda le parecía, al menos en ese momento, un lugar maravilloso. Alguien para quien era gozoso existir.
Esto es: un niñito.
Pequeñín, con su abrigo, andando todavía con poca práctica, pero enseñando a la gente que le rodea todo lo que han olvidado. Iluminándonos.

Le digo a la cajera:

- Estoy viendo a la única persona feliz del supermercado.
- ¿Cómo dice? - responde ella.
- Que digo que sí, que tengo coche el parking. - respondo yo. Mejor dejarlo estar.



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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Enseñanzas de los Juegos de Rol - El Individualismo en los Tiempos Modernos

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La madre de un amigo me contó antaño de su situación vivida al enviudar de su marido. Básicamente, y por no aburrirles, se resumía la cosa en que, cuando empezó a ver en el barrio trato (ya saben, antaño en algunos barrios los vecinos se trataban; mal o bien, pero se trataban; ahora más bien hacemos como los monos de Vervet que, sometidos a condiciones de hacinamiento, se dedican con gran interés a estudiar el suelo en el que están sentados o el cielo sobre sus cabezas) basado en "Ay, pobrecilla, qué lástima, tan joven y ya viuda, mira qué pena", ella comenzó a responder algo parecido a "¿Lástima de mí? Para nada". Argumentaba ella que consideraba esos términos con que la trataban una forma de declararla inferior; digamos que la ponían por debajo de ellos a causa de su desdicha. Supongo que ello ayudó a que fuera teniendo cada vez menos relación con la gente del barrio.

 Quisiera yo relacionar este hecho con otro, permitan que les relate. El otro día estuve jugando al rol con mis amigos. Ya saben (o tal vez no), que si espadas por aquí, que si conjuros de magia por allá, que si batallitas por acá, y todo eso.
Esta vez la partida había degenerado, al rol le ocurre a veces, hasta el punto de que los jugadores, más que vivir aventuras, descubrir tesoros, enfrentarse a demonios y toda esa morralla, se habían puesto... a robar caballos en los poblados por los que paraban. Y luego a salir corriendo, claro. Y ocurrió en uno de los capítulos de tan épicas aventuras que unos jovenzuelos mozos cuidadores de la cuadra, apenas unos adolescentes, no bien vieron entrar a varios guerreros (los épicos jugadores de marras y apandadores de vocación) en el redil, y percatarse de que se dirigían hacia ellos sacando espadas y ballestas, optaron por la técnica de combate "perro veloz", esto es, salir en plan pies para qué os quiero, huyendo del establo y probable futuro matadero aprovechando que la puerta de atrás no les quedaba muy lejos. Chillando, berreando y pidiendo socorro, por aquello del pánico de la situación.
Hasta aquí todo normal, como verán. Después de todo, a poco que tuviera carretera, la estampida despendolada es el método que yo usaría, y sin duda usted, amable lector, en no pocas situaciones como estas.
Verán ustedes, no me quiero meter otra vez en fregados de explicaciones sobre cómo funcionan los juegos de rol, pero debo recordarles que el comportamiento de personajes como eso mozos de cuadra lo decide uno de los que está allí con nosotros en la partida. Detallo esto porque ocurrió que a los aguerridos jugadores, héroes futuribles y cuatreros de poca monta a tiempo parcial, no les convenía en aquel momento otra cosa salvo que los cuidadores del establo se estuvieran quietecitos, calladitos, y se dejaran matar sin alertar a nadie del pueblo. De modo que, dicho y hecho, como las cosas se ven de otro modo según de qué lado está uno, los jugadores empezaron a argumentar que era absurdo que alguien atacado, agredido o amenazado corriera, gritara o huyera. Que si en los atracos la gente no corre, que si correr es peligrosísimo porque le disparan a uno, y hasta alguno de los allí presentes puso un ejemplo, miren ustedes qué cosa, de cómo él no corrió cuando le atracaron un día en la calle.
Una bobada tal argumentación, desde luego. Habrá quien corra, quien no corra, quien se enfrente a los malhechores y quien se desmaye en el sitio, dependiendo de múltiples factores.
Pero es cierto detalle el que desearía yo que analizáramos en esta ocasión: la aventura se jugaba en un poblado pequeño, rústico, de ambientación y desarrollo tecnológico estilo medieval, sin las peculiaridades de la vida moderna en las atiborradas ciudades del mundo industrial actual, y, por tanto, donde era más de esperar la existencia de personas llanas y sencillas por habitantes. Opino que, ambientando el juego en una sociedad así, fue plenamente acertada la decisión de quien animaba a los mozos de cuadra: gentes de tal ambiente pedirían ayuda a su entorno social inmediato, se sentirían menos humillados por mostrar debilidad o miedo, y hasta quizá más de uno se arriesgaría a llevarse un disparo de ballesta por sus gritos con tal de advertir a sus paisanos del peligro.

Justo al contrario que la madre de mi amigo. Y justo al contrario, también, de lo que haría yo, que ahora que lo pienso creo que me parto un brazo en la calle y lo mismo hasta escondo los gestos de dolor por tal de que no se enteren los demás.

Hasta la tribu hemos, ya, perdido, con este individualismo y competitividad propio de los tiempos modernos.



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lunes, 21 de diciembre de 2009

Los Perros de los Okupas

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"Más conozco a los hombres, más quiero a mi perro."
[Diógenes - Filósofo Griego]



El otro día, caminando por la calle, me fijé discretamente en un grupo de okupas. Los okupas son gente que me llama bastante la atención. Mucho más que los pululantes espectros de alma muerta (léase personas comunes) que me cruzo por la calle. Y no ya por su atuendo, eso no es más que un estilo diferente; en la edad media el raro hubiera sido yo por llevar el pelo corto, o ir sin pinturas ni adornos o colgantes varios. No, más bien se debe a su actitud.
Verán ustedes, mi grupo de okupas de marras estaba departiendo alborozada pero discretamente con otro grupo de, sospecho, amigos recién llegados que venían de visita. Cada grupo tenía, cosa común en los okupas, algún que otro perro con ellos, los cuales, en el habitual reflejo del estado de ánimo de sus dueños, manifestaban asimismo su alborozo, que también ellos tienen derecho. Y en estas que pasó junto al grupo (la acera no era muy ancha, la verdad) un corredor deportista (practicante de jogging, que creo que se les llama) contra el que se lanzaron los perros con sus ladridos y gruñidos de rigor. Y ello les acarreó, he aquí mi sorpresa, una firme y clara reprimenda por parte de sus dueños; incluso hubo algún que otro azote. Y tengo que admitir que, harto de ver a pasotas dueños de cánidos que permiten que su chucho te intimide, ello me alegró bastante.

 ¿Se han fijado ustedes lo tranquilos que suelen ser los perros de los okupas? Yo que soy habitual sufridor del trato con perros sí lo analizo a menudo. Porque, fuera de este incidente que les acabo de relatar, sus perros normalmente ni ladran, ni atacan, ni se lanzan en plan carga de caballería contra cualquier viandante. Más parecen vivir su vida junto a sus dueños sin estorbar a nadie.

Ahora piensen en los perros de eso que eufemísticamente llamaríamos la «gente normal»: alerta en cuanto alguien se acerca, nerviosos, tensos, prestos a orquestar ladridos a mansalva, cual si quisieran desahogar su ira. Tienen, en una palabra, miedo. Así que recelan de casi todos los seres humanos que no son su dueño.

¿Será que los perros reflejan la personalidad de sus propietarios? Más de un entendido en canes dice que sí.



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sábado, 19 de diciembre de 2009

Artículos Recomendados - Contra la Falsaria Gripe A

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Como tengo una buena retahíla de desinformados a mi alcance que no se acaban de enterar del timo de la estampita que supone la trola de la Gripe A, voy a probar el plan B. Esto es, darles un artículo para que lo lean, a ver si así, al ser escrito por un señor científico que, dicho sea de paso, viste al parecer con pajarita y todo, les parece más creíble que esos mismos argumentos pero dichos por un pelagatos como yo:

La necesaria coherencia frente a la vacunación contra la gripe A - Dr. Juan Gervás




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viernes, 18 de diciembre de 2009

Preguntas para Pensar

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Dijo Isaac Asimov en su libro "La Receta del Tiranosaurio" al respecto de los maravillosos avances científicos, y en una época en la que todas las predicciones de futuro eran fantásticas y sedantes:

"El siglo XXI será tan diferente del XX como éste del XIII."

Añado yo, al ritmo que la Sociedad Humana, ahora se ve claro, vamos en la locomotora sin frenos y directos a la pared:

"Estoy de acuerdo. Pero ¿será el siglo XXI muy diferente del XIII?"



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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Artículos Recomendados - Sobre la Monarquía

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"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo."
[Voltaire - Filósofo y Físico]



En una cosa al menos tiene razón el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso: la inmensa mayoría de españoles que defienden la monarquía en España no tienen más argumento (por mucho que lo disfracen con otras palabras) que el de que les cae simpático el rey. Algunos más informados dirán que salvó la democracia española cuando "lo del golpe de estado del 23 de Febrero del año 1981". Y pare usted de contar. Es decir, que tenemos aquí los íberos argumentos tan sesudos como en las elecciones, vamos.

Es por eso que deseo, amables lectores, hacerles llegar este artículo (un tanto antiguo, pero que seguramente no hayan leído, claro, para eso están las cortinas de acero de FalsiMedia) del Coronel Amadeo Martínez Inglés mostrando (y, sobre todo, argumentando) otros puntos de vista:

Las responsabilidades de un rey irresponsable - Amadeo Martínez Inglés

 Y, de paso ¿por qué no? deseo avisar de esta iniciativa, algo que usted tampoco verá en la tele.


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lunes, 14 de diciembre de 2009

Anda que Como sea Verdad y Mentira

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Hoy me ha dado el volunto de escribir las dos formas posibles de una clásica historia antigua. No acabo de ver qué enseñanza pudieran sacar mis amables lectores de su lectura, la verdad, pero me da que sí que hay alguna. Si acaso que alguno de ellos sea tan amable y me la explique. Por mi parte intuyo que pretendo en realidad tocarle las narices a alguien. Como casi siempre.

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La Historia del Monje y el Caballero

Caminaban un caballero y un monje por el sendero,
el primero con su brillante armadura y su noble corcel,
el segundo a pie, en sandalias humildes como su hábito.

- Dime, frugal monje que me acompañas - dijo el caballero -
Caminas cansadamente sin montura,
comes de lo que dan los árboles del sendero,
no disfrutas el vino de todo buen comer,
duermes sobre la hierba cuando la hay,
repartes cuanto tienes entre otros más desdichados que tú,
no yaces con mujeres
ni te enfurecen de otros sus burlas o intentos de ofenderte.
Y todo esto por lo que otros dijeron que tu dios nos ordena hacer.
Yo me pregunto: ¿qué ocurre si, al final, todo ello resulta ser mentira?
- Noble Señor - respondiole el monje -, no puedo negar
que vuestras insinuaciones tienen mucho sentido.
Pero decidme, alto y poderoso jinete,
¿qué ocurre si, al final, todo ello es verdad?


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La Historia del Caballero y el Monje

Caminaban un caballero y un monje por el sendero,
el primero con su brillante armadura y su noble corcel,
el segundo a pie, en sandalias humildes como su hábito.

- Decidme, ostentoso señor, jinete del noble alazán - dijo el monje -
El esfuerzo de caminar no hacéis, llevado por vuestro equino,
elegís vuestros alimentos entre los más sabrosos y abundantes,
vinos, cervezas y brandys os acompañan a donde vais,
y en opulentas posadas os alojáis allá donde hacéis noche.
Riquezas tenéis, y más anheláis,
toda mujer de vida fácil os conoce en la región,
y fácilmente os ofendéis y en fiero duelo batalláis.
Todo ello contra las ordenanzas de comedimiento de nuestro dios,
en el que, admitirlo debéis, de poco a nada creéis.
Yo me pregunto: ¿qué ocurre si, al final, su existencia era la más completa verdad?
- Piadoso monje - respondióle el caballero - no puedo negar
que vuestros intentos de salvar mi alma son honrosos,
y acertadas vuestras conclusiones pudieran ser.
Pero decidme, santo feligrés,
¿qué ocurre si, al final, la existencia de vuestro dios no era la verdad?


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